Carta de Amnistía Internacional al Departamento de Estado de EEUU sobre los Cinco

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Amnistía Internacional manifiesta “serias dudas acerca de la justicia e imparcialidad con que se dictaron las sentencias”. Califica el negar a René González y a Gerardo Hernández la visita de sus familiares como “castigo innecesario, que va en contra del tratamiento humano de los prisioneros”. Y advierte que seguirá muy de cerca el proceso contra los cinco cubanos.

Ref.: AMR 51/01/06

Kevin Whitaker

Oficina de Asuntos Cubanos

Departamento de Estado de los EEUU

Washington, DC 20520USA

11 enero 2006

Respetado Sr. Whitaker:

En ocasiones anteriores, Amnistia Internacional le ha escrito al gobierno de los EE.UU acerca de Gerardo Hernández-Nordelo, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González (ampliamente conocidos como “the Miami Five”) quienes fueron sentenciados a largas penas de prisión en los Estados Unidos después de ser procesados por actuar como agentes del gobierno cubano y otros cargos relacionados. Uno de los asuntos sobre los cuales nosotros hemos manifestado nuestra preocupación, es la decisión por parte del gobierno de los Estados Unidos, de negar a René González y a Gerardo Hernández la visita de sus respectivas esposas. A la Sra. Olga Salanueva, esposa de René González (sentenciado a 15 años de prisión) le ha sido negada desde el año 2002, la entrada a los EEUU y consecuentemente, René González no ha visto su pequeña hija, desde que ella tenía cuatro meses de nacida. A la Sra. Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández (sentenciado a cadena perpetua), no se le ha permitido visitar a su esposo desde su arresto en el año 1998. Las normas internacionales hacen resaltar la importancia que tiene para los prisioneros el mantener contacto regular con sus familias, incluyendo el contacto a través de visitas. Nosotros estamos preocupados que el largo período de permanente rechazo de visitas por parte de sus familiares inmediatos, les ha ocasionado considerables penas a René González y a Gerardo Hernández, más allá de las condenas impuestas. El rechazo de las visitas ha tenido también un impacto detrimente en los miembros de las familias de los prisioneros mencionados, incluyendo la pequeña hija de René González quien no puede viajar sin la compañía de su madre. Nosotros creemos que dada la ausencia de una amenaza clara e inmediata por parte de tales visitas, esta medida no sólo es un castigo innecesario, sino que el mismo va en contra, tanto de las normas para el tratamiento humano de los prisioneros, cómo de la obligación de los países de proteger la vida familiar.

Amnistía Internacional está enterada que en estos casos las visas han sido negadas por razones de seguridad nacional, incluyendo el hecho que la Sra. Olga Salanueva fue deportada de los EEUU en el año 2000 después de ser acusada por el gobierno de los Estados Unidos de ser un agente del Servicio de Inteligencia cubano. Ninguna evidencia fue proporcionada sobre la cual ella pudiera responder a esta acusación. Amnistía Internacional tiene entendido que la Sra. Olga Salanueva continuó viviendo legalmente por dos años y medio en los EEUU durante el proceso judicial contra su esposo, y sólo fue deportada una vez que su esposo se rehusó a aceptar un acuerdo en su defensa, a cambio de permitirle a ella permanecer en los Estados Unidos. A partir de ese momento, se les ha negado las visas, tanto a ella como a la Sra. Adriana Pérez, basándose en regulaciones del Acta de Nacionalidad e Inmigración relacionadas con terrorismo, espionaje y seguridad nacional, una vez más, sin detallar las razones aducidas. En diciembre del 2003 Amnistía Internacional le envió una carta al Departamento de Justicia de los Estados Unidos incitando al gobierno a cerciorarse que las solicitudes de visas de visitantes de estas personas, fueran consideradas con la mayor justicia e imparcialidad y que a las solicitantes les fuera concedida la oportunidad de llevar a cabo su completa defensa y representación. Sin embargo, transcurridos dos años, tales medidas parecen no haber sido implementadas. Asimismo, las razones aducidas para negarles las visas que les permitan visitar a sus esposos han cambiado en varios puntos, haciendo aún más difícil para las solicitantes el argumentar sus casos y creando interrogantes acerca de la buena fe de las autoridades en este asunto. Por ejemplo, nosotros tenemos entendido que a la Sra. Adriana Pérez le fue negada la visa el pasado mes de septiembre utilizando como argumento sin prueba alguna, que ella podría buscar permanecer en los EEUU.

En cualquier caso, dicho rechazo de visitas familiares a los prisioneros condenados implica un aumento significativo de las penas de los mismos. En el presente caso esto es aún de mayor preocupación, dadas las serias dudas que han surgido acerca de la justicia e imparcialidad con que se dictaron las sentencias. Como usted seguramente está enterado, en agosto del 2005 un panel de tres jueces de la Corte del Circuito Cuarto de apelaciones revocó las condenas de todos los cinco prisioneros y ordenó un Nuevo juicio. Esta decisión fue basada en el hecho de que los prejuicios perversos de la comunidad cubana en Miami contra el gobierno cubano y sus agentes en el juicio, junto con la publicidad y eventos alrededor del juicio, crearon una situación donde fue imposible llevar a cabo un proceso judicial justo e imparcial. Los cinco cubanos demandados plantearon otros numerosos asuntos que cuestionan la justicia e imparcialidad del juicio, los cuales no han sido todavía considerados por la corte de apelación. Mientras tanto, en mayo del 2005, el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas promulgó una opinión de que los cinco cubanos han sido arbitrariamente privados de la libertad basándose en fallas para garantizar el derecho a un juicio justo en varias áreas claves. Los cinco permanecen en prisión a la espera del proceso de apelación del gobierno de los Estados Unidos contra la decisión de la Corte del Circuito Cuarto, proceso que Amnistía Internacional seguirá muy de cerca. Mientras tanto, nosotros le pedimos al gobierno de los Estados Unidos, tomar todas las medidas necesarias que garanticen que los cinco cubanos sean tratados justamente y que no sean sometidos a privaciones excesivas mientras ellos continúan encarcelados, incluyendo el rechazo a visitas familiares.

Nosotros tenemos entendido que la decisión en expedir las visas de visitantes en los casos de las Sras. Olga Salanueva y Adriana Pérez es ahora un asunto del Departamento de Estado. Nosotros le solicitamos que revise este asunto con miras a facilitar las visitas a sus esposos en prisión, tan pronto como sea posible y con la debida consideración que se requiera. Nosotros adjuntamos copias de nuestra correspondencia anterior al respecto con el Departamento de Justicia. 

Yo quedo a la espera de su respuesta a la presente.

Atentamente,

Susan Lee

Directora de Programa

Programa Regional de las Américas